
"Dios ha muerto, el hombre lo mató", así afirmó alguna vez Nietzsche. En lo personal pienso lo mismo del amor. ¿Esto es bueno?, ¿malo?; Nietzsche también afirmó que no existen actos morales (buenos o malos) sino una interpretación moral de los actos. Yo pienso que los actos de amor existen, sólo que la dirección se confunde... siempre son hacia nosotros mismos.
La razón por la que hago tan árida introducción a un tema que a primera vista debería ser todo lo contrario, es porque pretendo desarrollar una idea (nada innovadora, pero si ilustrante), con respecto al amor. Sería la última mirada, la que abandona por un momento los aspectos emocionales que ninguna respuesta han dado, sólo millones de formas de decir lo mismo. Este sería un intento de recrear, en tercera persona, las conclusiones del diálogo platónico "El Banquete", donde filósofos, poetas, escritores, etc. Se reunen para debatir y tratar de entender qué es el amor.
Existe una frase de Woody Allen: "Masturbarse es hacer el amor con la persona que más quieres".
Si no aceptamos este principio, tan fundamental, tan evidente a los ojos de cualquier observador objetivo, entonces, no podremos extraer las conclusiones de esta idea. El hombre es esencialmente egoísta.
Cuando catalogamos un acto como altruista, en realidad es porque el impacto del beneficio ajeno en esa persona es, ya sea por creencia, costumbre o simplemente por diseño, mayor que el costo por ayudar al prójimo. Es una realidad que el sufrimiento ajeno nos provoca un grado de sufrimiento, de acuerdo a esa cualidad empática o simpática (como bien decían Hume y Kant) que tiene el ser humano es que esta a dispuesto a sacrificar parte de su bienestar por evitarlo. Es lógico que esta operación tenga sentido sólo en la medida que el costo (sacrificio de bienestar) sea menor que el beneficio (disminuir sufrimiento ajeno). Eso depende de cada persona, su cultura y sus valores. He ahí la raíz de la persona que catalogamos como "altruista". Esta perspectiva no es nueva, pero revela la naturaleza humana de un modo mas realista. Sería como dejar de ver el calor y el frío, para comenzar a ver el calor y la ausencia de calor.
Asumiendo todo esto, ahora podemos preguntarnos: ¿qué es el amor?. Pienso que cualquiera puede decir que existen tres tipo de amor en la vida, en lo que a relaciones humanas compete. Amor entre padres e hijos, amor entre amigos y amor entre amantes. El único amor que casi se nos presenta como un imperativo categórico de la evolución y condiciones biológicas, es el que se da entre padres e hijos. Lógicamente con excepciones, pero uno no puede hablar del hombre de un modo determinista, sino adoptar como ley a la media.
En el foro de Yahoo Respuestas, encontré a alguien que preguntó de qué se trataba dicho diálogo. La respuesta me parece tan satisfactoria, carente de toda complejidad innecesaria, que he decidido postearla en este artículo para luego solo hacer un comentario. La respuesta explicando de qué trata el diálogo platónico es la siguiente:
Se empieza la conversación sobre el amor analizando por qué el amor apasionado no es bueno para establecer una relación de pareja. Alega que el amante apasionado será celoso, prohibirá a la persona amada todas las relaciones con otras personas que puedan hacerla más perfecta, más plenamente humana, y lo alejarán del conocimiento, del estudio y de todo lo que lo pueda hacer crecer como ser humano, es decir, de la filosofía; por temor de que el amado vaya a superarlo o ver a otros que lo superan y considerarlo luego a él un objeto de desprecio. Por eso, “se esforzará en todo y por todo en mantenerle, en la ignorancia, para obligarle a no tener más ojos que los del mismo amante, y le será tanto más agradable cuanto más daño se haga a sí mismo. Por consiguiente, bajo la relación moral, no hay guía más malo, ni compañero más funesto, que un hombre enamorado.”
“Pero los que no tienen amor no tienen jamás de qué arrepentirse, porque no es la fuerza de la pasión la que les ha movido a hacer a su amigo todo el bien que han podido, sino que han obrado libremente, juzgando que servían así a sus más caros intereses (...) y aprovechan con decisión cuantas ocasiones se presenten de complacer a su amigo.” “Por eso”, continúa la argumentación a favor de la amistad y contra el amor: “Debes por el contrario favorecer, no a aquellos cuyos deseos son más violentos, sino a los que mejor te atestigüen su reconocimiento; no a los más enamorados, sino a los más dignos; no a los que se alabarán por todas partes de su triunfo amoroso, sino a los que el pudor obligue a una prudente reserva sobre su relación; no a los que se muestren muy solícitos pasajeramente, sino a aquellos cuya amistad, siempre igual, sólo concluirá con la muerte; no a los que, una vez satisfecha su pasión, buscarán un pretexto para aborrecerte, sino a los que, viendo desaparecer los placeres con la juventud, procuren granjearse tu estimación.”
Muchos dirán que no están de acuerdo, sin embargo, ¿cuál es la media?, ¿actúa así el ser humano?. En lo personal pienso que la mayoría actúa, a conciencia o no, de esa manera. Freud argumentaba que el acto de amor en un sentido primitivo implica la sensación de posesión, es lógico que los argumentos usados en el primer párrafo pueden ser válidos por la forma en que el desarrollo o perfeccionamiento de nuestra pareja como ser humano implique una amenaza para nuestra sensación de posesión. En fin, no pretendo argumentar demasiado, simplemente dejar planteada la idea platónica del amor, que en última instancia tiene como piedra angular la esencia egoísta del hombre en su estado mas primitivo y por qué no... contradictorio.
La razón por la que hago tan árida introducción a un tema que a primera vista debería ser todo lo contrario, es porque pretendo desarrollar una idea (nada innovadora, pero si ilustrante), con respecto al amor. Sería la última mirada, la que abandona por un momento los aspectos emocionales que ninguna respuesta han dado, sólo millones de formas de decir lo mismo. Este sería un intento de recrear, en tercera persona, las conclusiones del diálogo platónico "El Banquete", donde filósofos, poetas, escritores, etc. Se reunen para debatir y tratar de entender qué es el amor.
Existe una frase de Woody Allen: "Masturbarse es hacer el amor con la persona que más quieres".
Si no aceptamos este principio, tan fundamental, tan evidente a los ojos de cualquier observador objetivo, entonces, no podremos extraer las conclusiones de esta idea. El hombre es esencialmente egoísta.
Cuando catalogamos un acto como altruista, en realidad es porque el impacto del beneficio ajeno en esa persona es, ya sea por creencia, costumbre o simplemente por diseño, mayor que el costo por ayudar al prójimo. Es una realidad que el sufrimiento ajeno nos provoca un grado de sufrimiento, de acuerdo a esa cualidad empática o simpática (como bien decían Hume y Kant) que tiene el ser humano es que esta a dispuesto a sacrificar parte de su bienestar por evitarlo. Es lógico que esta operación tenga sentido sólo en la medida que el costo (sacrificio de bienestar) sea menor que el beneficio (disminuir sufrimiento ajeno). Eso depende de cada persona, su cultura y sus valores. He ahí la raíz de la persona que catalogamos como "altruista". Esta perspectiva no es nueva, pero revela la naturaleza humana de un modo mas realista. Sería como dejar de ver el calor y el frío, para comenzar a ver el calor y la ausencia de calor.
Asumiendo todo esto, ahora podemos preguntarnos: ¿qué es el amor?. Pienso que cualquiera puede decir que existen tres tipo de amor en la vida, en lo que a relaciones humanas compete. Amor entre padres e hijos, amor entre amigos y amor entre amantes. El único amor que casi se nos presenta como un imperativo categórico de la evolución y condiciones biológicas, es el que se da entre padres e hijos. Lógicamente con excepciones, pero uno no puede hablar del hombre de un modo determinista, sino adoptar como ley a la media.
En el foro de Yahoo Respuestas, encontré a alguien que preguntó de qué se trataba dicho diálogo. La respuesta me parece tan satisfactoria, carente de toda complejidad innecesaria, que he decidido postearla en este artículo para luego solo hacer un comentario. La respuesta explicando de qué trata el diálogo platónico es la siguiente:
Se empieza la conversación sobre el amor analizando por qué el amor apasionado no es bueno para establecer una relación de pareja. Alega que el amante apasionado será celoso, prohibirá a la persona amada todas las relaciones con otras personas que puedan hacerla más perfecta, más plenamente humana, y lo alejarán del conocimiento, del estudio y de todo lo que lo pueda hacer crecer como ser humano, es decir, de la filosofía; por temor de que el amado vaya a superarlo o ver a otros que lo superan y considerarlo luego a él un objeto de desprecio. Por eso, “se esforzará en todo y por todo en mantenerle, en la ignorancia, para obligarle a no tener más ojos que los del mismo amante, y le será tanto más agradable cuanto más daño se haga a sí mismo. Por consiguiente, bajo la relación moral, no hay guía más malo, ni compañero más funesto, que un hombre enamorado.”
“Pero los que no tienen amor no tienen jamás de qué arrepentirse, porque no es la fuerza de la pasión la que les ha movido a hacer a su amigo todo el bien que han podido, sino que han obrado libremente, juzgando que servían así a sus más caros intereses (...) y aprovechan con decisión cuantas ocasiones se presenten de complacer a su amigo.” “Por eso”, continúa la argumentación a favor de la amistad y contra el amor: “Debes por el contrario favorecer, no a aquellos cuyos deseos son más violentos, sino a los que mejor te atestigüen su reconocimiento; no a los más enamorados, sino a los más dignos; no a los que se alabarán por todas partes de su triunfo amoroso, sino a los que el pudor obligue a una prudente reserva sobre su relación; no a los que se muestren muy solícitos pasajeramente, sino a aquellos cuya amistad, siempre igual, sólo concluirá con la muerte; no a los que, una vez satisfecha su pasión, buscarán un pretexto para aborrecerte, sino a los que, viendo desaparecer los placeres con la juventud, procuren granjearse tu estimación.”
Muchos dirán que no están de acuerdo, sin embargo, ¿cuál es la media?, ¿actúa así el ser humano?. En lo personal pienso que la mayoría actúa, a conciencia o no, de esa manera. Freud argumentaba que el acto de amor en un sentido primitivo implica la sensación de posesión, es lógico que los argumentos usados en el primer párrafo pueden ser válidos por la forma en que el desarrollo o perfeccionamiento de nuestra pareja como ser humano implique una amenaza para nuestra sensación de posesión. En fin, no pretendo argumentar demasiado, simplemente dejar planteada la idea platónica del amor, que en última instancia tiene como piedra angular la esencia egoísta del hombre en su estado mas primitivo y por qué no... contradictorio.





