lunes 28 de enero de 2008

Autopsia del amor: todo final tuvo un principio.


"Dios ha muerto, el hombre lo mató", así afirmó alguna vez Nietzsche. En lo personal pienso lo mismo del amor. ¿Esto es bueno?, ¿malo?; Nietzsche también afirmó que no existen actos morales (buenos o malos) sino una interpretación moral de los actos. Yo pienso que los actos de amor existen, sólo que la dirección se confunde... siempre son hacia nosotros mismos.

La razón por la que hago tan árida introducción a un tema que a primera vista debería ser todo lo contrario, es porque pretendo desarrollar una idea (nada innovadora, pero si ilustrante), con respecto al amor. Sería la última mirada, la que abandona por un momento los aspectos emocionales que ninguna respuesta han dado, sólo millones de formas de decir lo mismo. Este sería un intento de recrear, en tercera persona, las conclusiones del diálogo platónico "El Banquete", donde filósofos, poetas, escritores, etc. Se reunen para debatir y tratar de entender qué es el amor.

Existe una frase de Woody Allen: "Masturbarse es hacer el amor con la persona que más quieres".

Si no aceptamos este principio, tan fundamental, tan evidente a los ojos de cualquier observador objetivo, entonces, no podremos extraer las conclusiones de esta idea. El hombre es esencialmente egoísta.

Cuando catalogamos un acto como altruista, en realidad es porque el impacto del beneficio ajeno en esa persona es, ya sea por creencia, costumbre o simplemente por diseño, mayor que el costo por ayudar al prójimo. Es una realidad que el sufrimiento ajeno nos provoca un grado de sufrimiento, de acuerdo a esa cualidad empática o simpática (como bien decían Hume y Kant) que tiene el ser humano es que esta a dispuesto a sacrificar parte de su bienestar por evitarlo. Es lógico que esta operación tenga sentido sólo en la medida que el costo (sacrificio de bienestar) sea menor que el beneficio (disminuir sufrimiento ajeno). Eso depende de cada persona, su cultura y sus valores. He ahí la raíz de la persona que catalogamos como "altruista". Esta perspectiva no es nueva, pero revela la naturaleza humana de un modo mas realista. Sería como dejar de ver el calor y el frío, para comenzar a ver el calor y la ausencia de calor.

Asumiendo todo esto, ahora podemos preguntarnos: ¿qué es el amor?. Pienso que cualquiera puede decir que existen tres tipo de amor en la vida, en lo que a relaciones humanas compete. Amor entre padres e hijos, amor entre amigos y amor entre amantes. El único amor que casi se nos presenta como un imperativo categórico de la evolución y condiciones biológicas, es el que se da entre padres e hijos. Lógicamente con excepciones, pero uno no puede hablar del hombre de un modo determinista, sino adoptar como ley a la media.

En el foro de Yahoo Respuestas, encontré a alguien que preguntó de qué se trataba dicho diálogo. La respuesta me parece tan satisfactoria, carente de toda complejidad innecesaria, que he decidido postearla en este artículo para luego solo hacer un comentario. La respuesta explicando de qué trata el diálogo platónico es la siguiente:

Se empieza la conversación sobre el amor analizando por qué el amor apasionado no es bueno para establecer una relación de pareja. Alega que el amante apasionado será celoso, prohibirá a la persona amada todas las relaciones con otras personas que puedan hacerla más perfecta, más plenamente humana, y lo alejarán del conocimiento, del estudio y de todo lo que lo pueda hacer crecer como ser humano, es decir, de la filosofía; por temor de que el amado vaya a superarlo o ver a otros que lo superan y considerarlo luego a él un objeto de desprecio. Por eso, “se esforzará en todo y por todo en mantenerle, en la ignorancia, para obligarle a no tener más ojos que los del mismo amante, y le será tanto más agradable cuanto más daño se haga a sí mismo. Por consiguiente, bajo la relación moral, no hay guía más malo, ni compañero más funesto, que un hombre enamorado.”

“Pero los que no tienen amor no tienen jamás de qué arrepentirse, porque no es la fuerza de la pasión la que les ha movido a hacer a su amigo todo el bien que han podido, sino que han obrado libremente, juzgando que servían así a sus más caros intereses (...) y aprovechan con decisión cuantas ocasiones se presenten de complacer a su amigo.” “Por eso”, continúa la argumentación a favor de la amistad y contra el amor: “Debes por el contrario favorecer, no a aquellos cuyos deseos son más violentos, sino a los que mejor te atestigüen su reconocimiento; no a los más enamorados, sino a los más dignos; no a los que se alabarán por todas partes de su triunfo amoroso, sino a los que el pudor obligue a una prudente reserva sobre su relación; no a los que se muestren muy solícitos pasajeramente, sino a aquellos cuya amistad, siempre igual, sólo concluirá con la muerte; no a los que, una vez satisfecha su pasión, buscarán un pretexto para aborrecerte, sino a los que, viendo desaparecer los placeres con la juventud, procuren granjearse tu estimación.”

Muchos dirán que no están de acuerdo, sin embargo, ¿cuál es la media?, ¿actúa así el ser humano?. En lo personal pienso que la mayoría actúa, a conciencia o no, de esa manera. Freud argumentaba que el acto de amor en un sentido primitivo implica la sensación de posesión, es lógico que los argumentos usados en el primer párrafo pueden ser válidos por la forma en que el desarrollo o perfeccionamiento de nuestra pareja como ser humano implique una amenaza para nuestra sensación de posesión. En fin, no pretendo argumentar demasiado, simplemente dejar planteada la idea platónica del amor, que en última instancia tiene como piedra angular la esencia egoísta del hombre en su estado mas primitivo y por qué no... contradictorio.














miércoles 16 de enero de 2008

El sentido de la vida con un poco de Nietzsche sin azúcar: la idea menos feliz de mi vida.


Ésta sin lugar a dudas es LA pregunta, cuya respuesta resolvería básicamente todos nuestros problemas, lo que le daría un sentido a todo nuestro sufrimiento. No dejaríamos de sufrir, pero al menos podríamos decir para qué sufrimos, si vale la pena y si mi sufrimiento esta justificado en la medida que me acerca al fin que la vida del hombre pueda tener.

El sentido de la vida no se sabe (asumiendo que existe). Pero pienso que la respuesta debería tener algunas características que, a priori, son poco alentadoras. Primero que nada, si la vida tiene un fin, éste no podría ser alcanzado en vida, imagino que esa conclusión no requiere de explicación ni demostración, es evidente. Aunque existe un razonamiento que voy a mostrar en otra publicación, en la cual podemos analizar esa afirmación desde otro punto de vista y ponerla en tela de duda.

Ahora seguimos con un poco más de rigor. ¿Cómo definimos al ser humano?, es decir, si le vamos a asociar un fin, primero tenemos que definirlo. Esa definición debe ser general y no puede excluir a ninguno. Este punto es importante, porque las características que la atribuyamos a la definición no pueden estar sometidas al accidente o la corrupción. Supongamos que para alcanzar el fin de la vida, sea necesario un conocimiento de Dios que se nos transmite mediante la fe, que a su vez, es un conocimiento emocional (algunos le llaman "espiritual", pero quisiera que le explicaran a alguien con problemas en el tálamo lo que significa amar a Dios y al prójimo), entonces como dije en la segunda publicación del Blog, deberíamos excluir a todas las personas que carezcan de emociones, ya que dicho conocimiento es imposible de adquirir para ellos. Luego con la inteligencia o uso de la razón... bueno, quizás los que padecen el síndrome de Down, o algún tipo de autismo severo deberían ser descartados como seres humanos para los fines de la utilidad de nuestra definición.

La conclusión más importante es que cualquier característica que incluyamos en la definición tiene su correlato físico que lo explica y, por lo tanto, siempre estará sometido a la corrupción o accidente. Voy a aclarar este punto para todos aquellos que acaban de pensar que por decir la palabra "físico", jamás comprenderé esas revelaciones "divinas" que ellos tienen y que los coloca en otro plano de conocimiento (al que personalmente llamo: plano de ceguera emocional). Muchos piensan, sin la más mínima justificación, que los eventos físicos visibles, tienen causas metafísicas. Tuve una conversación interesante con un amigo, en donde discutimos de esto, yo le explicaba que cosas como la tristeza, furia, amor, etc. Tienen cabida en ciertas zonas del cerebro, y de allí su fuente o causa. A lo que él me dijo que también sería posible que el cerebro fuera el receptor de eso que llamamos "pensamiento" (causa metafísica) y en realidad esas reacciones químicas sean el efecto. Cuando hablo de causa-efecto, siempre lo digo en el sentido de Hume, y lo que quiero decir es que aunque sea "causa" o "efecto" lo importante es que los eventos se dan en conjunción constante y que sin uno el otro no existe (para la experiencia). Por lo tanto la conclusión sigue siendo la misma.

Entonces nos encontramos con dos características fundamentales que la respuesta de LA pregunta debe tener y que por lo visto no son nada fáciles de conseguir.

Aunque el acto de pensar es un misterio, y este debate podría prolongarse infinitamente si colocamos las conclusiones de la física cuántica, o consideramos la opción de fines múltiples, entre otras ideas. Quizás sirva considerar que el ser humano no ocupa ningún lugar especial en la creación, sino que es una concecuencia de la existencia y las interacciones de los elementos del universo. Un universo cuya causa puede o no tener una voluntad. En ese sentido si creo que existe una voluntad.













sábado 15 de diciembre de 2007

Retorcido diseño de un retorcido diseñador.


"Estamos diseñados para relacionarnos (...)" , así dice una parte del libro de Daniel Goleman "Inteligencia Social", cuando coloca a la neurociencia como la ciencia vanguardista que descubre este hecho al parecer ya irrefutable y respaldado bajo la evidencia que mostró la existencia de las "neuronas espejo". No pretendo desarrollar la teoría de este descubrimiento, en realidad me interesa más analizar algunas concecuencias de carácter filosófico; alguna vez mencioné que publicaría cosas que consideraba medianamente triviales, bueno... ésta será una de esas.

Perdemos tanto tiempo tratando de apaciguar nuestras emociones. La oración precedente tiene un significado mucho más profundo de lo que uno imagina, y paradójicamente son las emociones las que no permiten apreciar su real significado. Existe un diálogo que Sócrates mantiene con Axíoco en su lecho de muerte, Axíoco estaba devastado por la idea de que le quedaba poco tiempo de vida y que efectivamente se iba a morir, Sócrates iba pasando por la ciudad y lo busca el hijo de Axíoco para que trate de hacer mas ameno los últimos momentos de su padre. El diálogo, a mi parecer, revela la forma en que nuestras emociones se apoderan totalmente de nosotros bajo determinadas circunstancias. Por eso extraigo este fragmento en el que Sócrates habla con Axióco, explicándole por qué no debe temer a la muerte:

Sócrates: "(...) Que para los vivos no existe, y que para los muertos son, ellos, los que no existen. Así, pues, en lo que a ti respecta, ya que no has muerto, no existe para ti; y si algo malo te pasara, no existiría para ti tampoco, pues tú no existirías. Vano dolor, que Axíoco sufra de lo que no existe ni existirá para Axíoco; sería lo mismo que lamentarse por Escila o por el Centauro, que tampoco existen para ti, ni existirán para ti después de tu muerte. Lo temible existe para los que son; para los que no son, ¿cómo podría existir?

Axíoco: "Has extraído esos sofismas, sin duda, de la charlatanería que hoy está de moda; de allí provienen semejantes necedades compuestas para jovencitos. Pero a mí, oh Sócrates, aunque hicieras resonar en mis oídos palabras mas convincentes de las que acabas de decir, me continúa afligiendo el verme privado de los bienes de la vida: el espíritu, en efecto, no lo comprende y, por mucho que quiera dejarse desviar de su camino por la elocuencia del discurso, éste no va más allá de la piel; a pesar de su pompa y brillantez, en él falta la verdad. Los sufrimientos no toleran sofismas: solo admiten aquellas cosas que pueden llegar al alma"

Sócrates: "Pero es que alegas, Axíoco, inconsideradamente y sin reflexión, el sentimiento de tus males y la pérdida de los bienes de la vida, olvidándote de que has muerto. En efecto, los males que se soportan hacen más penosa la privación de los bienes, pero esta privación no aflige al que no existe. ¿Cómo podría haber aflicción para el que no ha de tener conocimiento de los males futuros? Ya que, oh Axíoco, si al principio no hubieras supuesto, en tu ignorancia, la existencia de un sensibilidad, no tendrías miedo de morir. Y ahora te refutas a ti mismo, temiendo estar privado del alma, y a la privación le añades el alma, y la vez que tiemblas de quedarte sin sentir, imaginas percibir con la sensibilidad (...)"



"El espíritu, en efecto, no lo comprende", las emociones no responden a la razón, las verdaderas emociones, las que modifican a una persona con su aparición, no las podemos controlar aunque quisieramos. Esto es así porque el cerebro viene diseñado para que no podamos hacerlo. No voy a explicar cómo es ese diseño, porque es un hecho científico ampliamente conocido. Estamos diseñados para relacionarnos, y al mismo tiempo nuestras emociones tienen un alto grado de dependencia con respecto a los actos de los demás, sobre todo de las personas a las cuales por distintas razones (admiración, deseo, etc), hemos colocado en sus acciones disparadores casi automáticos sobre nuestras emociones. Las hacemos depender de algo tan inestable como el ser humano, que al mismo tiempo y sin hacer abuso de la semántica, es inestable justamente por poseer emociones. Es un sistema donde todas las variables gozan de interdependencia.

No podemos controlar nuestras emociones, sólo nuestros actos. ¿Tienen una razón de ser?, una vez dije a un amigo que sería algo muy bueno carecer de emociones, basta de sufrimientos y alegrías pasajeras, basta de todas esas formalidades ridículas que atontan la mente. Mi amigo me respondió: "¡no!, ¿no tener emociones?, eso seria horrible". Él cayó en la misma trampa que Axíoco, supuso en su ignorancia que tendría emociones para catalogar a esa situación de "horrible". La razón por la que le importa perder sus emociones ES PORQUE LAS TIENE, caso contrario, cosas como el sufrimiento y la depresión serían desconocidas para él. Las emociones son, a mi parecer la raíz de todo mal (aunque esa sentencia sea una contradicción en términos, lo tomo en un sentido mas alegórico) , y su menor ocupación en nosotros nos haría mejor a todos. Es tan difícil para mi imaginarme sin emociones, pero al mismo tiempo no puedo evitar en pensar que la vida sería mejor, mejor con respecto al único fin y sentido que pueda tener la vida. Algún día escribiré cómo pienso que sería la vida sin emociones, aunque me cueste toda una vida pensarlo.

Obviamente, existe una duda oscura que no puedo dejar de compartir. ¿Y si la vida no tiene un sentido o un fin?, ¿somos productos de un proceso aleatorio como demostró Laplace?. Aunque es poco probable, como también demostró Laplace, me gustaría dejar en claro mi punto citando una frase de Woody Allen:


"Si Dios existe, espero que tenga una buena excusa"





























viernes 9 de noviembre de 2007

Metafísica de un alma travesti.


La evolución es un tema controversial, no porque sea algo complejo de aceptar, sino porque toda la evidencia apunta a que la vida responde a un proceso evolutivo que introdujo Darwin y en paralelo Wallace. No voy a divagar en lo obvio, ni nada de lo que se dice una y otra vez.En realidad hace 2300 años, en Grecia, ya se había pensado en la evolución del hombre.


Encaremos ahora otro tema, el de la metafísica. Yo estoy absolutamente de acuerdo con Kant en que la metafísica no es una ciencia. Pero mas allá de eso, las ideas y fines que se deducen a partir del hombre en metafísica, son probablemente una concecuencia de la cognición. Es "conocimiento análogo" y no un verdadero conocimiento. Supongamos válida la teoría de la evolución (existen más razones para validarla que el caso contrario), los científicos hablan de que en tiempo de evolución el hombre es una especie relativamente joven y seguramente susceptible de sufrir aún cambios. Goleman habla de cambios con respecto a la zona precortical del cerebro (nido de las emociones), otros hablan de la zona cortical, y así se abre la posibilidad de cambios para nuestra especie como parte de una selección natural.

Estos cambios traen necesariamente una manera distinta de percibir la realidad, es decir, alterarían nuestras capacidades cognitivas y al mismo tiempo las deducciones realizadas en metafísica a partir de éstas. Las famosas "virtudes" del alma se verían ya no tan claras, quizás la siguiente especie hablaría de las virtudes de lo que nuestra especie entendía por alma y argumentarían que no era nuestra culpa, sino que nuestro sistema cognitivo estaba diseñado de un modo distinto.

La iglesia siempre se encontró renuente a aceptar la teoría de la evolución, preocupados por las incoherencias que podrían acarrear con lo ya escrito. Pero a decir verdad, la visión también puede ser a futuro, ya que la mayoría de los preceptos y mandamientos asumen un estado estático del hombre, y el mensaje de amor también lleva implícito ese supuesto. Si lo pensamos bien, todos esos conceptos se ven comprometidos cuando metemos la evolución de por medio. Supongamos que el amor, se vuelve algo desconocido para los "evolucionados", entonces, ¿cuál sería la validez de las reglas impuestas a este modelo "actual" de ser humano?, ¿también estarían llamados a la salvación?.


Cada vez que realizamos una afirmación, de cualquier tipo no vendría mal agregar como un gesto de plena humildad: "Ceteris Paribus".



martes 30 de octubre de 2007

El costo de la sensibilidad


Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de continente, una parte de la tierra. ; si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti. John Donne, Devotions Upon Emergent Occasions

Hemingway es uno de mis escritores favoritos, ganador del Nobel y del premio Pulitzer, escribió dos obras eternas: "El viejo y el mar" y "Por quién doblan las campanas". Vivió una vida llena de riqueza en experiencia, esa forma que él tuvo de ver las cosas, tan distinta, un lenguage nuevo, más completo que el nuestro. Él tenia una sensibilidad extraordinaria, una forma de entender que cada suceso tiene un impacto, y cada impacto es único, entender que el duelo por la pérdida de los que amamos es en realidad un duelo con nosotros mismos, un duelo por lo que muere en nosotros. No hace falta una comprensión científica del sufrimiento para ver que las personas con una gran sensibilidad, pagan un precio alto por su existencia.

Jean de la Bruyère dijo: "La vida es una tragedia para los que sienten y una comedia para los que piensan"

Estas personas son mártires de la nueva era, nos permiten ver cosas que quizás no podríamos ver por nuestra cuenta, pero son nuestros mártires, sufren por ser quienes son entre las personas. Lo "normal" es algo demasiado frío e inhumano para ellos.

El 2 de julio de 1961 Hemingway se suicidó.




sábado 27 de octubre de 2007

Yo me engaño, tú te engañas, él se engaña, nosotros nos engañamos, vosotros...




Kant argumentaba que el único conocimiento puro (intuición pura) que posee el ser humano, es el espacio y el tiempo. Él decía que los juicios sintéticos a priori, son en realidad la capacidad de atribuirle a un objeto o evento, distintas propiedades del espacio y el tiempo cuyo conocimiento viene desde nosotros y no desde el objeto. Esta es la esencia de la generalización en las ciencias, sería como reconfigurar nuestro punto de vista para analizar una realidad. Por eso, por ejemplo, existen distintas geometrías: de Euclides, Riemann, etc. En realidad manejan distintos supuestos con respecto al espacio y el tiempo. Newton ocupó la de Euclides y obtuvo las generalizaciones en física hasta el contraejemplo que dio la luz, luego Einstein supuso que la configuración del espacio era al estilo de Riemann y pudo solucionar el problema (nació la relatividad general). La experiencia les dijo que la luz tenia un comportamiento dado, particular, entonces al cambiar el modo de pensar del espacio y el tiempo se pudo obtener la generalización.

Yo creo que Kant dio en la tecla, pero también le creo a Hume, y pienso que no son excluyentes sino complementarios. Pero este no es el tema de la publicación, en realidad lo que quiero recalcar es que cuando reconfiguramos nuestra forma de entender el espacio y el tiempo es cuando realmente comprendemos algo. Distintos conceptos ponen a prueba la profundidad de nuestro conocimiento con respecto a estos dos conceptos primarios fundamentales. Pero pienso que es algo que no se puede medir, como fue mencionado en "La raíz de la creatividad". Sin embargo existe otro tipo de conocimiento, yo lo llamaría un falso conocimiento.

Stephen Hawking dijo: "El enemigo del conocimiento, no es la ignorancia, sino la ilusión de conocimiento".

Seguramente él lo dijo refiriéndose a los prejuicios de las personas, su renuencia a modificar sus paradigmas para aceptar uno nuevo. Pero creo que existe otra interpretación, y me refiero a lo que yo llamo "conocimiento análogo". Cuando empecé a estudiar álgebra lineal cometí un error fatal que me mantuvo sin comprender qué eran los espacios vectoriales y sus relaciones por mucho tiempo. Trate de entenderlo por analogía con respecto a otros conceptos que ya comprendía. Perdiendo de vista la comprensión del concepto en si, situado en mi entendimiento del espacio y tiempo. Creo que cuando conocemos algo por primera vez, en realidad lo que hacemos muchas veces es creer que lo entendemos por conocimiento análogo. Voy a dar un ejemplo para ser más claro: ¿por qué muchos pensadores hablaron del infinito?, cuando en realidad es algo que escapa a las nociones fundamentales de espacio y tiempo, por lo tanto, escapa al entendimiento. La única forma de que esto haya sucedido es que hayan pensado que lo comprendían, para que eso sucediera solo pudo existir un camino: el conocimiento análogo. Ellos comprendían lo finito, luego pensaron en que no existe un límite en el pensamiento para cada vez hacer más extenso lo finito y medible, más y más grande, si este proceso no se detiene nunca, entonces seguramente pensaban que eso era el infinito, pero para eso debía iniciarse desde lo finito, por lo tanto no puede ser infinito porque comienza desde un principio. Ver el infinito como un proceso dinámico, implica pensar en un proceso, en un comienzo, pero eso tampoco es el infinito. ¿Por qué también hablaron de la nada?, bueno... el concepto de la "nada" ya no es tan sencillo como lo que hablamos del infinito, si yo supongo que el espacio es "algo" y no una "forma" que posee la cognición para ordenar los objetos que se le presentan, entonces, con el mismo razonamiento, la nada escapa a las nociones del espacio y el tiempo, ergo, escapa a mi entendimiento. Pero seguramente partiendo de "algo", simplemente mencionaron la ausencia de ese "algo", pero eso no es la nada (si el espacio es "algo"). Estos son conceptos inintelegibles. Escapan a la inteligencia. Cuando los pensadores modernos se dieron cuenta de estas inconsistencias del conocimiento (Descartes, Gauss, etc), hicieron la adecuada corrección. Gauss, probablemente el prodigio mas increíble que ha pisado la tierra, lo menciona diciendo que era imposible hablar del infinito, como mucho, de incrementos infinitesimales, pero nada más. En teoría de conjuntos también se plantea otro modo de entender el concepto de infinito, pero de un modo distinto al planteado inicialmente.

Cuando se habla de "digerir un concepto", creo que significa, dejar de entenderlo por analogía y entenderlo por lo que el concepto es en si, bajo nuestro entendimiento del espacio y tiempo. Quizás solo espacio o espacio-tiempo, como un todo. Hay que tener mucho cuidado, porque en realidad cuando creemos comprender algo por analogía, lo único que estamos diciendo es que entendemos el concepto con el cual hacemos la analogía, pero probablemente no entendemos realmente el concepto que estamos estudiando.









jueves 18 de octubre de 2007

El supuesto de los "supuestos"....


Las ciencias tratan de comprender una parte de la realidad, para poder hacerlo no pueden tener en cuenta los infinitos eventos que se dan en conjunción constante bajo el rótulo de "causas", con respecto al evento principal denominado "efecto". Este impedimento, más allá de convertir la comprensión de los fenómenos en algo casi imposible, en realidad tiene una razón mucho más lógica: no llegamos a conocer todas las causas. Esta es la base de la probabilidad, Laplace era un convencido de esto y decía:


"Podemos mirar el estado presente del universo como el efecto del pasado y la causa de su futuro. Se podría condensar un intelecto que en cualquier momento dado sabría todas las fuerzas que animan la naturaleza y las posiciones de los seres que la componen, si este intelecto fuera lo suficientemente vasto para someter los datos al análisis, podría condensar en una simple fórmula de movimiento de los grandes cuerpos del universo y del átomo más ligero; para tal intelecto nada podría ser incierto y el futuro así como el pasado estarían frente sus ojos."


Cuando Newton descubre la ley de gravedad, en realidad, encuentra el principio y causa fundamental para describir los movimientos y las fuerzas entre los cuerpos. Esto representa un modelo de la realidad, basado en un supuesto: "La ley de gravedad"


Si nos trasladamos a las ciencias sociales, la situación cambia de forma. Existen causas en el comportamiento humano, existe un "diseño" de conducta del ser humano, pero esta lejos de tener características deterministas (por ahora). Cuando un modelo adopta un supuesto que no se ajusta a la realidad pero sirve para describirla, me surgen dudas de todo tipo, sobre todo en el campo de las ciencias económicas. Aún no comprendo cómo un supuesto incompleto puede predecir los resultados cualitativos de una realidad. Obviamente estoy exagerando, esto no es así en TODOS los casos, y quizás en muchos menos de lo que imagino. Pero pregunto... ¿qué es lo que hace válido un supuesto?, existen supuestos que escapan tan lejos de realidad, ¿por qué aceptarlos?, ¿se hizo antes un análisis de los resultados del modelo aplicando los supuestos más reales con toda su complejidad y luego se dedujo que los resultados cualitativos son los mismos aplicando supuestos simplificadores y que benefician al manejo de dicho modelo?... es decir, de lo contrario, cómo saber qué tan acaparador es realmente el modelo luego del "ceteris paribus", ante circunstancias que ignoramos.

¿Cuál es el costo de esta simplificación?, que eventos de la realidad escaparán de mi comprensión por culpa de los supuestos simplificadores. Existe un cuento que contó un físico francés cuyo nombre no recuerdo, pero con respecto a los modelos y sus supuesto en la física, él dijo:

"En una ciudad sin luz, en una larguísima calle, había sólo un pequeño farol con un foco que iluminaba 4 metros de radio en lo que probablemente era una calle de varios kilómetros. Debajo del foco había un hombre arrodillado que tanteaba el piso y observaba con atención los pocos metros de calle que dicho farol iluminaba. En eso viene otro hombre caminando y al verlo le pregunta: ¿ha perdido algo?; éste responde: "Sí, perdí las llaves de mi casa al salir". Entonces el otro hombre vuelve a preguntar: ¿acaso usted vive en una de las casas frente al farol?; "No, vivo a varios kilómetros de acá". A lo que asombrado vuelve a preguntar: "¿Y por qué busca sus llaves tan lejos de su casa?". El hombre sin voltear le responde: "Porque sólo acá hay luz".